Entrevista a... Arturo González

El escritor Arturo González Rodríguez nos habla para PUEBLOS DESHABITADOS sobre el fenómeno de la despoblación en la provincia de Huesca.

Arturo González a la izquierda en la presentación de su libro.

Nacido en Gavilanes, Ávila, Valle del Tiétar, falda sur de Gredos. Desde pequeño sale a las montañas graníticas de su tierra. Desde muy joven se va a estudiar fuera recalando en Aragón a los 18 años. Desde entonces ha vivido en Zaragoza, Huesca, y desde hace 4 años en Aínsa, capital de Sobrarbe, comarca histórica del pirineo, y desde que está en Aragón se siente fascinado por Guara y el prepirineo central Aragonés, semidesértico pero muy habitado hace muchos años. En estas zonas le apasiona la obra del hombre en el medio, sobre todo las infraestructuras pastoriles y la arquitectura popular de la zona en sus cuatro elementos: piedra, barro, losa y madera. "La montaña Olvidada" es su primer libro. El relato que hay al final quedó segundo en un concurso de premios literarios con el tema "Pirene" a nivel de Aragón, y ya con 16 quedó también segundo en un premio literario a nivel de Castilla y León. Segundo siempre, pero primero en el amor a la montaña de Huesca. Pertenece a Amigos de Serrablo, Centro de Estudios de Sobrarbe, y a la Asociación de Amigos de los Caminos Tradicionales de Sobrarbe.


La montaña olvidada- Despoblados del alto Alcanadre es un impresionante y completísimo libro sobre la comarca del alto Alcanadre en el prepirineo central de Huesca. Imprescindible para los que quieran conocer la zona pues nos enseña todos los caminos de acceso de manera muy detallada a cada uno de los lugares que componen esta comarca, además de enseñarnos una serie de pueblos muy aislados y de difícil acceso (Biban, Torruellola de la Plana, Miz, Alastrue,etc), mostrándonos casa por casa hasta el más mínimo detalle y otra serie de construcciones en trance de desaparecer como pueden ser molinos, mallatas, parideras, pardinas, etc todo ello apoyado en un magnifico despliegue fotográfico con más de 1.000 fotografías.


¿Cómo surgió la idea de escribir el libro?
Digamos que nunca tuve la idea de "voy a escribir un libro sobre el alto Alcanadre" y me puse a recorrerlo. Fue al revés. Me considero un buen conocedor del prepirineo central oscense, Guara, Guarguera (val de Guarga), Sobrepuerto, etc etc etc..., y tras unos ocho años de recorrer prácticamente todos los fines de semana y vacaciones esta zona de la cuenca alta del Alcanadre, me di cuenta de varios asuntos: -que no había nada escrito salvo de la parte sur y siempre en temática deportiva (Guara es la meca del barranquismo en Europa). -que cada año se perdía un patrimonio arquitectónico inestimable, -que había cosas muy interesantes para un lego como yo debido precisamente a su abandono temprano y a la falta de estudios sobre la zona. Todo esto, unido a mis conocimientos, aún someros, de maquetación, hizo que poco a poco fuera elaborando el libro, que en este sentido es atípico, ya que los textos, las fotos (unas 1.200 de una base de datos de unas 7.000), los esquemas, el relato final, y la maquetación, son míos.


Como bien dice Severino Pallaruelo en el prologo, primero has disfrutado tu y luego harás disfrutar al lector. Pese a la dureza de las caminatas y a los condicionantes que surgen habrá sido una autentica gozada.
Claro que sí. Siempre solo, ha sido un placer andar tanto tiempo por allí, dormir también por allí, explorar cada rincón del monte, buscar, encontrar y seguir caminos semicerrados… Ese es el placer. Mucho más que sacar el libro, que ha sido, por ser obra casi de amanuense por lo explicado, duro y trabajoso, muchas horas con un portátil “de gasoil”.


A la mayoría de los pueblos que visitaste, volviste al cierto tiempo, ¿en pocos años se aprecia un deterioro impresionante de las viviendas?
Claro. Hay que pensar que el tipo de cubierta es de losa del país (arenisca), muy pesada, y las cubiertas ceden en cuanto entra agua. Eso hace que los tejados sin mantenimiento rápidamente vayan cediendo. Portaladas que se han caído (o expoliado)...; por ejemplo, de los 26 despoblados del recorrido, solamente dos templos tienen en pie la techumbre, el de Bagüeste (San Salvador, románico e impresionante atalaya del barranco del Mascún y del desfiladero del Balcéd) y el coqueto templo de Alastrué, con el suelo de canto rodado.
Es fácil observar ese deterioro al volver una y otra vez durante un plazo de tiempo suficientemente dilatado, como el indicado de 8 años.


El aislamiento de estos pueblos ha hecho que te encontraras con autenticas "obras de arte" en el interior de las casas, estaba tal como lo dejaron los vecinos cuando marcharon.Todos sin excepción han sufrido el expolio, hay que pensar que llevan muchos 50 años despoblados, sin ningún vecino. Primero sufrieron el expolio de algunos vecinos del mismo pueblo, o de otros vecinos con pocos escrúpulos. Luego de turistas y sobre todo de franceses, vecinos de Aínsa te cuentan cómo los veían pasar camino del túnel de Bielsa con un trillo en la baca… Incluso hoy prosigue la expoliación. De las 1200 fotos solamente una no se indicaba el lugar exacto, un precioso herraje, gozne de puerta. En la segunda edición ya se indicaba porque… desapareció.
En ocasiones sí se encuentran cosas interesantes, abandonadas, pero interesantes en el sentido de que nos ilustran el modo de vida. Pero yo tengo mucho respeto porque no hay nada abandonado, todo tiene dueño, no lo olvidemos. No dejemos huella de nuestro paso, no nos llevemos nada. Cada casa, aún “destripada” y semiderruída tiene su dueño. Una fotografía es suficiente.


El libro se apoya mucho en un fortísimo trabajo fotográfico.
En el libro hay como he dicho unas 1200 fotos. De calidad habrá unas 200, pero he primado la cantidad de información sobre la calidad, porque no es un libro de fotos. Muchas de ellas son fotografías analógicas con una Kodak de 24 euros, luego escaneadas. Otras ya son digitales. Tanta foto obviamente complica la maquetación y encarece la edición, que ha hecho el CES (Centro de Estudios de Sobrarbe) pero sin ningún ánimo de lucro (el libro vale 25 euros pero va destinado a cubrir el coste, se puede comprar en http://www.logi-libros.com/)


¿Qué pueblo te ha impresionado más de los que salen en este libro?
Alastrué (la portada del libro es casa Bara de Alastrué) me gusta mucho, su ubicación y su iglesia preciosa al borde de un abismo. Vuelvo una y otra vez.
También me gusta Bagüeste, su iglesia de San Salvador me impresiona, y su torre fuerte del XVI de casa Javierre, en buen estado, también vale mucho la pena.
Todos tienen su encanto. Todos, Y cada visita cada uno se muestra distinto a la visita anterior.


Haces unas descripciones muy completas de todas las casas por dentro y por fuera.
Sí. Pero no son exhaustivas. La exhaustividad se ha intentado dejar para los accesos, intentando describir siempre dando preferencia al camino más corto desde asfalto y siempre dando preferencia al “camino viejo”. Algunos pueblos describimos hasta siete accesos distintos por los cuatro puntos cardinales.
Por definición la descripción de los pueblos no puede ser exhaustiva. Sólo se describe lo más reseñable y obvio, pero cada visita se ven cosas nuevas. Recientemente descubrí cómo casa Otín de Abellada era antes de una reforma, también torre fuerte. Y he estado muchas veces. Cada persona que vaya verá cosas nuevas. Sólo me atrevo a pedir respeto y silencio. Y valoración de las posibilidades de cada uno, todas las excursiones son asequibles, pero cada uno debe valorar no sus fuerzas sino la habilidad en seguir o encontrar una senda. Para ello es aconsejable un buen mapa, pero lo más importante es la experiencia.


Cada pueblo tenía su casa fuerte, más poderosa, pudiente que las demás.
No siempre, pero en términos generales sí. Villanueva en Bagüeste, Giménez en Letosa, Nasarre en Bibán, Cebollero en Torrolluala del Obico… Hacendados rurales un poco más ricos que sus vecinos, con algunas cabezas más y con algo más de tierra. A veces la despoblación acabó con su riqueza porque desaparecieron los jornaleros baratos. No lejos estaba una de las casas más poderosas de toda la montaña de Huesca, casa Villacampa de Laguarta, poderosísima familia extendida por todo el Guarga, ribera de Fiscal y Val de Nocito.


El libro lo finalizas con un relato imaginario del último vecino de Alastrué, tuvo que ser impresionante la vida de los últimos vecinos de cada pueblo que se iban quedando solos, sin gente alrededor, aislados y con el pueblo más cercano a una o dos horas de camino.
Es una recreación de cómo pudo ser; es el único apartado del libro que tiene un afán literario, y quedó segundo en un premio de literatura a nivel de Aragón. Pienso que es un buen complemento al libro, y si alguien se quiere acercar a esta zona aconsejo que lea el relato antes, no después, porque contribuye a ambientar y a hacer apreciar detalles que si no pasan inadvertidos. Mucha gente ha estado años y años prácticamente sola, no hace falta recrearlo en un relato imaginario. Casa Molinero de Bara, capital del alto Alcanadre, prácticamente padre (fallecido hace un par de años) e hijo estuvieron solos muchos años, con unos accesos en invierno muy muy malos. Y muchos más lugares y personas.


El patrimonio cultural e histórico que se pierde con las ruinas de estos pueblos es impresionante, no solo son las viviendas, son las bordas, las mallatas, los molinos, los caminos, las fuentes, etc.
Particularmente siento un aprecio especial por los caminos. Vamos limpiando alguno de estas y otras zonas (Asociación de Amigos de los Caminos tradicionales de Sobrarbe), además las brigadas del parque de Guara también van limpiando algo...; siempre por el mejor lado, siempre del modo más cómodo, con desniveles que se hacen y no se sienten....; efectivamente, es una zona pobre pero la obra del hombre en el medio es admirable, con un alto grado de humanización, es curioso ver como las soluciones siempre eran prácticas, sencillas, y muy bellas. También me atraen mucho las infraestructuras pastoriles, muy numerosas para el ganado básicamente ovino, que era el ganado habitual en el Alto Aragón. En esta zona no bajaban los ganados en verano a Tierra Plana (al sur de las Sierras Exteriores ya en la depresión del Ebro) sino que lo movían dentro de la zona, que tiene zonas de cierta altura y zonas más resguardadas. También encontramos arnales o colmenares, al ser un clima continental pero de dominio mediterráneo, en general seco y caluroso en verano y bastante seco también en invierno. Por ello la devoción a San Úrbez en romerías y veneraciones a Nocito eran continuas, ya que San Úrbez era el Santo del Agua.


Hay que admirar las condiciones de vida tan dura que tenían estos pueblos de autoabastecimiento.
Claro. Bueno, la vida era de otra manera. Desde nuestra perspectiva actual era dura no, durísima, entonces era diferente, era... la que había. Se cultivaban ("articar" en la lengua aragonesa)campos en lugares inverosímiles, ya que todos los brazos hacían falta, la muerte de un macho era muchas veces igual o más sufrida que la de un vecino... En general se tendía al autoabastecimiento en los productos de primera necesidad, aunque el flujo de contactos y comercio era continuo y constante: aceite y vino del piedemonte de Guara, etc etc etc... Los caminos estaban frecuentados por sastres, arrieros, buhoneros, párrocos, basteros ("bastes" eran los abríos hechos con mimbre o salcera)... etc etc etc...


¿Qué papel jugaban las pardinas en estas montañas tan asperas y olvidadas ?
Agustín Ubieto Arteta estudió y describió el origen de las pardinas. Corresponde en origen a un método de poblamiento real. Son unidades de producción autónomas, formadas por campos de cultivo, bosques, ganado, y una casa con todos sus elementos auxiliares: herrería, pajares, bordas, corrales, “zolles” o cochiqueras, y en ocasiones con su propio templo incluso. Era un modo de explotación del territorio con origen en la repoblación del primitivo reino de Aragón, no fueron pueblos nunca en general, siempre fueron una sola familia. Estructuran el territorio.


¿Por qué Huesca ostenta el récord de pueblos deshabitados en España?
Son varios factores. El más popular es la construcción de pantanos y la repoblación con pino de la cuenca de los pantanos, pero numéricamente no es importante. La causa principal es la destrucción de la sociedad tradicional a partir del primer tercio del siglo XX, con el desarrollo de núcleos industriales cercano (Sabiñánigo, Monzón) y lejanos (Madrid, Barcelona...), lo que vacía los pueblos de los tiones en primer lugar (varones no herederos que se quedaban en casa trabajando) y del resto de la gente después. Las comunicaciones también jugaron un papel importante, es una zona de montaña o media montaña, dura, y salvo el alto Pirineo muy seca. Al no haber comunicaciones todo estaba muy lejos: servicios sanitarios, etc etc etc... El remate fue la guerra civil, con importantes frentes de norte a sur en Sobrepuerto, Guarguera, y la zona de Nocito.
Todas estas razones llevaron al triste record de Huesca.


¿Qué proyectos hay en el futuro?
Muchos. Sigo recorriendo la zona y otras, y ahora estoy realizando junto a un amigo un estudio muy interesante que abarca varios campos (entrevistas, investigación bibliográfica, excursiones sobre el terreno…) sobre un tema que en un par de años esperamos tener maduro. Pero como es algo compartido… por respeto mejor no digo más. Será algo que me dará gran satisfacción.
También tengo en mente una novela de otro tema que me apasiona mucho y del que tengo bastante base documental, aunque no tiene nada que ver: la II Guerra Mundial. Pero será después del estudio comentado.


Bueno Arturo, muchas gracias por darnos a conocer al detalle esta comarca, ¿y qué le dirías al lector?.
Gracias a ti, Faustino. Que la gente se anime a conocer la zona, desde Rodellar, desde Bara, desde Nocito, desde Laguarta, desde Paules de Sarsa, en todos ellos hay alojamiento. Que disfrute y admire como la naturaleza ha recuperado su terreno. Que no tenga prisa. Que no deje rastro de su paso. Como dice una pintura en la puerta de casa Monica de Matidero, “Dios te ve. Respeta y serás respetado”. Un abrazo y gracias de nuevo.

Cubillos (Soria)


Agradecimiento muy cordial para Ricardo Gómez Andrés, gran amigo y excelente colaborador a la hora de aportar datos y nombres en todo lo relativo al pasado. Autor de un sencillo y emotivo diario; "Camino del emigrante. Cubillos".

Cubillos es un despoblado perteneciente al término de Cubilla en la parte sur de la Tierra de Pinares.
Alrededor de ochenta personas residían en las veinticuatro viviendas que componían esta población. Casas de sencilla construcción, todas ellas orientadas hacia el sur.
Cada casa tenía su horno, donde se hacía pan cada quince días.
Conocieron la luz eléctrica en 1947 con la instalación que realizó Iberduero por una línea proveniente de Cubilla. Costó 13.500 pesetas y se costeó parcialmente por los vecinos, más algunos trabajos vecinales y la venta de arbolado (sabinas) que pertenecían al común del pueblo. Atrás quedaron los candiles de aceite o petróleo, las velas y las teas.
Rigurosos inviernos se daban en Cubillos que se combatían con leña de roble, enebro, sabina y estepa. En el recuerdo de las gentes queda un crudo mes de febrero del año 54 donde durante todo el mes las calles estuvieron cubiertas por más de medio metro de nieve, con el problema que suponía para alimentar el ganado y para el abastecimiento de agua para consumo puesto que la fuente del pueblo permanecía helada y tenían que ir a buscar el preciado liquido a fuentes más alejadas.
Vivían principalmente de la agricultura con trigo, cebada, avena y centeno cosechados en sus campos y vacas, ovejas y cabras en lo que se refiere a ganadería.
Los corderos y cabritos se vendían al tío Bonifacio (residente en el pueblo) y él se encargaba de venderlos en los pueblos cercanos.
Eran muy abundantes en su término las setas, muy solicitadas por gentes de otros lugares.
A moler el grano se desplazaban a la Harinera de Valdealvillo o a los molinos de Cantalucia y Talveila.

Las fiestas patronales eran el 18 y 19 de octubre en honor a San Lucas,
La víspera se hacía una ronda por las calles anunciando las fiestas.
Ya el día festivo comenzaba con una diana mañanera por las casas, donde se obsequiaba a la comitiva con pastas acompañadas de anís o vino rancio.
La misa precedía a la procesión por las calles del pueblo donde se le iban cantando jotas a la Virgen.
A la hora de la comida se mataba un cordero, pollo, liebre o conejo para agasajar a familiares y allegados. Lo mismo ocurría con la cena, donde nadie se quedaba sin probar bocado, se compartía mesa y mantel con la juventud proveniente de pueblos cercanos.
Antes de cenar ya se había realizado la primera sesión del baile en una placeta situada al este del pueblo llamada La Carrera; la segunda sesión ya después de la cena se realizaba en la Plaza Mayor, frente al ayuntamiento y la escuela.
Los gaiteros de Fuentearmegil y en otras ocasiones los gaiteros de Fuentecantales eran los encargados de la música, músicos que se alojaban cada uno en una casa siguiendo un orden establecido por el ayuntamiento.
Bailes que eran muy concurridos por ser las últimas fiestas del año en la comarca por lo que asistían en gran numero gentes de los pueblos vecinos. Así venían desde Cubilla, Cantalucia, Talveila y Fuentecantales y ya a última hora los de Muriel Viejo.
No faltaban a la cita los confiteros de Fuentearmegil y el Burgo vendiendo caramelos y almendras garrapiñadas.
El Corpus era la otra gran fiesta de Cubillos, aunque ya de manera local sin la presencia de forasteros.

"Por la mañana temprano sacábamos el ganado para que pastase unas horas y sobre las diez lo encerrábamos de nuevo en el corral hasta el día siguiente.
Sobre las doce y al aviso del volteo de campanas íbamos todos bien aseados y vestidos a la iglesia donde participábamos de la misa solemne y de la procesión. Terminada dicha ceremonia, acudía una persona de cada casa al ayuntamiento a recibir una jarra de vino que la Corporación municipal repartía para que la comida resultase más agradable. Por la tarde nos reuníamos todos en la Plaza Mayor, tanto jóvenes como mayores y cada uno participábamos de distintas diversiones. Así los hombres se decantaban por la calva, la tanguilla y el guiñote y las mujeres por los bolos y la brisca. Todo ello dentro de un ambiente de gran armonía y con gran alegría puesto que el ayuntamiento seguía repartiendo vino en porrones. Después de cenar era el turno del baile con músicos nativos del pueblo que tocaban la guitarra y la bandurria (Domingo y Pablo).
Estos mismos músicos amenizaban el baile que se efectuaba los domingos por la tarde en los bajos del ayuntamiento para la juventud del pueblo".
RICARDO GÓMEZ.


Acudían a la romería que celebraban los llamados pueblos de la Concordia (Talveila, Cubilla, Cubillos, Abejar, Muriel de la Fuente, Muriel Viejo, Herrera y Cabrejas del Pinar) a la ermita de la Virgen de la Blanca en el término municipal del último pueblo citado. Cada pueblo acudía con su estandarte parroquial y a los de Cubillos les tocaba un recorrido de más de 12 kilómetros hasta llegar a la ermita. trayecto que lo solían hacer a pie o en burro. Romería que se dejó de hacer en los años 50 por las gentes de los pueblos vecinos debido a que había emigrado mucha población, solo quedó a nivel local para los de Cabrejas.
Algunos vecinos acudían a la romería de San Bartolo en el cañón del río Lobos en termino de Ucero que se hacía cada año el 24 de agosto, la gente iba andando o en caballerías y se hacía una comida campestre junto a la ermita.

El cura venía andando desde Cantalucia a oficiar la misa. Años más tarde pasó a ser el de Cubilla el que acudía andando a la iglesia de Cubillos a celebrar el acto religioso.
El médico venia desde Talveila, había que ir a buscarle con una caballería para que se desplazara a Cubillos a visitar al enfermo. Ya en los últimos años era Don Saúl el que acudía desde Talveila pero motorizado.
Para la compra de medicinas se tenían que desplazar a las farmacias de El Burgo de Osma o de Rioseco de Soria.
El veterinario venía desde Cabrejas del Pinar.
El cartero (Faustino) residía en Cubilla y se desplazaba andando hasta la estación de Cabrejas del Pinar donde recogía la correspondencia y la repartía por los pueblos del contorno, posteriormente empezó a hacer los desplazamientos en bicicleta.
El herrero venía de Aylagas para en los últimos años realizar tal oficio uno del mismo pueblo de Cubillos (Doroteo).

Para abastecerse de los productos que no tenían en el pueblo aprovechaban los sábados que era día de mercado en El Burgo de Osma a donde se desplazaban en caballerías.
Para compras de menor calibre se valían de la tienda que había en Cubilla, cuyo propietario iba periódicamente por Cubillos vendiendo pescado, arroz y otros alimentos.
Para suministrarse de vino y aceite hacían desplazamientos más largos hasta Alcubilla del Marqués y San Esteban de Gormaz.
El pan cuando ya se dejó de hacer en los hornos caseros iban a comprarlo a Cantalucia.
Llevaban a vender terneros y vacas a las diversas ferias provinciales que había, como era la de Soria capital el 17 de septiembre, El Burgo de Osma el 12 de octubre, San Esteban de Gormaz el 11 de noviembre o Berlanga de Duero el 8 de diciembre. En años más antiguos se hacía dicho desplazamiento con el ganado andando para en los años 60 hacer el mismo recorrido en camiones transportando los animales.

En los años 60 el campo y el ganado ya no daba trabajo para todos en familias donde había varios hijos. puesto que los bienes a repartir no eran muy amplios, por lo que los más jóvenes fueron emigrando en busca de una mejor calidad de vida a las grandes ciudades, principalmente Barcelona, otros se fueron para Madrid y otros se establecieron en Soria capital y distintos lugares de la provincia, si a ello se le añade que los más mayores fueron falleciendo en el pueblo pues Cubillos estaba abocado a quedarse vacío, así en el año 1970 las tres últimas familias que quedaban se fueron a vivir a Cubilla y aunque siguieron trabajando las tierras, el termino municipal fue absorbido por el de Cubilla por lo que desapareció administrativamente.
Los cuatro hermanos Molinero, hijos de Toribio y Celedonia fueron los últimos de Cubillos. Se marcharon a vivir al cercano Cubilla y desde allí acudían diariamente al pueblo a trabajar la tierra y atender el ganado.


Visitas realizadas en febrero de 1996 y en junio y octubre de 2009.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Cubillos. Año 1996.



Entrada al pueblo desde la carretera.




La iglesia parroquial de La Asunción de Nuestra Señora. En el otro lateral tiene adosado el cementerio.



Altar mayor y capillas laterales. La talla de San Lucas se conserva en la iglesia de Cubilla.




Interior de la iglesia. El coro alto de madera, la espadaña resiste firme. Las campanas se salvaron del expolio y se encuentran en el Museo Diocesano de El Burgo de Osma.



Escuela (izquierda) y ayuntamiento (derecha). Esta era la Plaza Mayor de Cubillos.
Mucho frío en el interior del aula en los días invernales. Cada mañana dos alumnos iban casa por casa con un brasero recogiendo brasas para subir un poco la temperatura ambiental en la clase.
"No tuvimos suerte esos años con los maestros, porque raro era el año que terminaban el curso completo, por unas causas u otras se ausentaban temporadas largas, cualquier vecino del pueblo que tenía algún conocimiento se hacía cargo de la escuela durante ese tiempo para que los niños no estuviéramos sin hacer nada y permaneciéramos recogidos. Para colmo de males uno que tuvimos varios años casi era mejor que no hubiera venido. Era de la parte de Belchite en Zaragoza y no enseñaba nada. Nulo aprendizaje el que tuvimos durante su estancia en Cubillos. No quería vivir en la vivienda habilitada para los maestros por lo que había que acogerle en las casas. Mi padre como tenía casi todos los hijos en la escuela en esa época se sintió moralmente obligado a darle alojamiento y así de paso pensaba que al tener el maestro en casa podíamos aprender más allá de lo que estudiáramos en la escuela. Pero craso error. Nunca nos corrigió un solo escrito ni nos enseñó ninguna regla ni nada de nada, ya nos podía ver haciendo deberes que nunca se interesó por ver como lo desarrollábamos, es como si no estuviera en casa. Se limitaba a ser un huésped y punto. Para colmo no tenía un comportamiento muy civilizado que digamos pues entre otras cosas fumaba en pipa acostado en la cama, lo que exasperaba a mi madre. Con estas mi padre acabó por comunicar al alcalde que en su casa no iba a estar más, que se alojara un mes en cada casa.
Y cuando acabé mi etapa escolar más de lo mismo, Hubo una maestra cuando yo contaba dieciséis años de cuyo nombre no me acuerdo ni quiero acordarme que fuimos toda la juventud (sobre una docena) a hablar con ella para que nos diese clases de adultos, clases que se las pagábamos cada uno. Se hizo bastante de rogar, pero al fin cedió a nuestra petición. Estando en la primera clase, al llegar a las matemáticas e intentar explicarnos el resumen de un problema que para nosotros resultaba muy fácil a pesar de nuestro escaso conocimiento, no fue lo mismo para ella, se atascó y no tuvo capacidad para aclararlo. Ello motivó que al día siguiente nos comunicara que no iba a seguir dando clases de adultos porque se sentía indispuesta. ¡Solo un día duraron las clases para mayores!
RICARDO GÓMEZ.


Pero no todos iban a dejar un amargo recuerdo en la memoria colectiva de los jóvenes de Cubillos.
La excepción fue el caso de Palmira Tello natural de Ólvega.
"Yo pasaba ya de los veinte años de edad y en unión de otros dos jóvenes le propusimos que nos diera clases de adultos en el invierno a lo que accedió gustosamente. Nos dio clases desde las ocho de la tarde a las diez de la noche durante cuatro meses pero fueron los meses más rentables e instructivos de nuestros años de enseñanza. Con ella aprendimos lo que no habíamos aprendido en todos los años anteriores. Prueba de ello es que los tres gracias a los conocimientos que de ella habíamos recibido nos presentamos a distintas oposiciones públicas y conseguimos plaza a la primera. Siempre le tendremos que agradecer mucho a aquella mujer". RICARDO GÓMEZ.




Calle Alta o de la Iglesia.




Calle Baja o de la Fuente. La casa del tío Gervasio, la primera a la izquierda. Tuvieron siete hijos. El matrimonio falleció en el pueblo y los hijos emigraron parte de ellos a diversos lugares de la provincia, otro a Guadalajara y otro a Bilbao.




El ayuntamiento visto desde la fuente. La sala de reuniones estaba en la planta de arriba quedando en la planta baja un salón de baile. Transformador de la luz al fondo.




Y la fuente vista desde el ayuntamiento.




La casa del tío Frutos. Quedó viudo en el año 1967, a raíz de lo cual se trasladó a vivir con una de sus hijas a Vadillo. El resto de sus cinco hijos emigraron a Barcelona, El Burgo de Osma y Huesca. La vivienda constaba de dos plantas, quedando distribuida la primera por tres habitaciones, cocina con su respectivo horno, salón, despensa y portal en la entrada. La segunda planta constaba de una habitación y el resto como almacén para los cereales. A la izquierda de la casa estaba la cuadra para los distintos animales (caballerías, vacas, cerdos, gallinas, etc).



Casa en buen estado exterior. Ladrillo y mampostería con argamasa. Propiedad del tío Frutos, se construyó en 1955. Solamente se habitó unos cinco años, por medio de su hija Leonor, su marido Pablo y alguna de las cuatro hijas del matrimonio, ya que Pablo al ser empleado de Iberduero fue trasladado a Ucero y posteriormente a El Burgo de Osma.



La casa del tío Bonifacio. Aquí estaba el único comercio que hubo en el pueblo, una carnicería. Aunque prácticamente no ejercía como tal pues casi todas las casas del pueblo tenían suministro propio de carne. El amo de la casa iba con una caballería vendiendo genero por los pueblos de Cubilla, Talveila y Muriel Viejo donde había bastantes familias que trabajaban en los pinos y no tenían animales de cría. Más tarde esta labor la realizaba su hijo David con una moto. El tío Bonifacio tuvo cinco hijos, los cuales residieron en la misma provincia excepto el menor, Edmundo, el cual ingresó en la orden de los jesuitas. Toda su vida la ha pasado en varios países de Sudamérica. A sus 83 años solamente ha vuelto a España de visita en contadas ocasiones.



Buen ejemplar de arquitectura popular. Mampostería tosca en la primera planta y entramado de varas de avellano con adobe en la segunda planta. Fue la última casa que se cerró en Cubillos. Eran sus propietarios el tío Toribio y su esposa Celedonia. Ambos fallecieron en el pueblo y fueron sus cuatro hijos los que habitaron la casa al final. Se marcharon a Cubilla y desde allí acudían diariamente al pueblo para cuidar las tierras y atender el ganado lanar que tenían.



La casa del tío Juan (Juanete). El matrimonio falleció en el pueblo. Tuvieron seis hijos, los cuales emigraron en su mayoría a Cataluña.




Vivienda que también era propiedad del tío Juan (Juanete). Su acabado interior no se llegó a terminar. Nunca estuvo habitada.
"En el año 1950 se escenificó en su interior una obra de teatro, cuyos actores fueron en parte la juventud del pueblo. Estaba dirigida por la maestra que ejercía aquel año en el pueblo, de la cual no recuerdo su nombre, como tampoco el titulo de la obra, a pesar de escribir de mi puño y letra casi todos los guiones por ser uno de los alumnos mayores. Fue muy divertida y acudieron gentes de todos los pueblos de alrededor, posteriormente hubo de representarse la misma obra en los pueblos cercanos con los mismos actores". RICARDO GÓMEZ.



La casa de Alejandro Moreno y Antonia García. Tuvieron cuatro hijos. Emigraron a Soria capital. Fue una de las últimas familias en marchar.




El lavadero, engullido por la vegetación. Al igual que la fuente se construyó en 1933.

El Bardal (Avila)


El Bardal es un anejo de Aldeanueva de Santa Cruz en las estribaciones de la sierra de Villafranca.
Aldea compuesta por doce viviendas de sencilla construcción de las cuales apenas media docena aguantan todavía dignamente en pie, el resto ya son un montón de escombros.
Terreno cultivable con buenas cosechas de patatas y judías que se vendían a gentes de El Barco, La Horcajada y otros pueblos del contorno. El ganado vacuno era el principal en cuanto a ganadería.
Excepto la escuela que acudían a la de Los Cuartos, los demás servicios básicos los tenían en Aldeanueva de Santa Cruz: ayuntamiento, iglesia, médico, etc.
También carecían de fiestas patronales pero no era impedimento para que participaran de las de los pueblos cercanos, como la fiesta de El Cristo en Aldeanueva de Santa Cruz o los Carnavales en Los Cuartos.
Tenían fama los roscones y magdalenas que se hacían en los hornos de las casas y muchos por encargos para gente de Aldeanueva de Santa Cruz.
Los lunes bajaban al mercado de El Barco y los martes lo hacían al de Piedrahita, dada la cercanía a ambos para la compra-venta de todo tipo de productos.
A pesar de vivir aceptablemente bien, la falta de una carretera que hiciera más fácil las comunicaciones a los vecinos y la ausencia de servicios básicos como era el caso de la luz eléctrica fue propiciando la emigración de las gentes. Prácticamente la totalidad de vecinos del pueblo se quedaron en Aldeanueva y en Los Cuartos donde disponían de mejores infraestructuras y podían seguir acudiendo a El Bardal a atender el ganado y las fincas.
Con la marcha de las dos ultimas vecinas que quedaron, Ramona y Rufina que se fueron a Aldeanueva en el año 1981 se puso punto final a la existencia de El Bardal y a pesar de que ha habido algún intento de compra del pueblo, sigue su camino imparable hacia la desolación y el olvido.

Visita realizada en febrero de 2010.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Entrada al pueblo por el camino de Aldeanueva, la piedra granítica presente en todas partes.




Entrada al pueblo por el camino de Los Cuartos, empedrado natural de la calle.




La primera vivienda al entrar por el camino de Los Cuartos. El número 13 en un azulejo es la seña de identidad que todavía conserva.



Pajar y vivienda.




Vivienda con patio delantero.




Gruesa lancha de piedra granítica en medio de la calle.




Vivienda protegida de la intimidad del exterior por un pequeño patio.




Apenas el hueco justo entre los dos muros para acceder a la vivienda.




Las zarzas y las ortigas se adueñan de la calle. Piedra tallada a la izquierda para abrevadero de animales.



Tejados con mucha inclinación para facilitar la rápida evacuación de la nieve y el agua acumulada.



Establo para vacas.




Perfecto ejemplo de mampostería en piedra seca. Se aprovecha la gruesa piedra granítica natural para formar el muro complementándola con otras de menor tamaño

Castarlenas (Huesca)


Agradecimiento muy cordial para Joaquín Figuera de Casa Figuera y Vicente Colomina de Casa Chacinto. Magníficos informantes los dos, con una hospitalidad excelente el primero y con la grata compañía del segundo recorriendo las calles de Castarlenas.

Situado en posición elevada y excelente mirador sobre el valle del Sarrón, Castarlenas vivió épocas de gran esplendor en tiempos pasados. Veintiuna viviendas formaban la población. Pueblo aceitero por excelencia, de buen nivel económico como da idea la magnitud de alguna de las viviendas hoy día ya derrotadas, pero aun así todavía se puede ver la gran belleza que tuvo el pueblo en sus calles, casas y rincones.
Los olivos eran la principal fuente de riqueza, con abundante recogida de aceituna para la elaboración del aceite.

"Subían cuadrillas de temporeros desde el pueblo de Capella para trabajar en la recogida de la aceituna. Aceite que se vendía a estraperlistas de Lascuarre y Pociello para su posterior venta por otros lugares".
VICENTE COLOMINA.


También tenían viñas en menor cantidad con el que elaboraban vino que venían a comprar los bodegueros de Benabarre. El ganado también era parte importante en la economía del pueblo con buenos rebaños de cabras y ovejas.
Nunca llegaron a conocer la luz eléctrica, los candiles de carburo fueron su fuente de iluminación.

"En Castarlenas se vivía relativamente bien, además en muy buena armonía, todo el pueblo eramos como una pequeña familia". VICENTE COLOMINA.

El ayuntamiento estaba en Graus y anteriormente en Barasona (pueblo que quedó sepultado bajo las aguas del embalse del mismo nombre).
El cura venia desde el pueblo de Torres del Obispo, pero había que ir a buscarle con un burro.
El médico venia primero desde Graus a caballo y posteriormente subía desde Torres del Obispo.
De Torres subía el herrero que utilizaba la pequeña herrería que había junto a Casa Guardia.
Las fiestas patronales eran para el 17 de agosto por San Pedro. Duraban tres días, los dos primeros días los gastos corrían a cargo de los solteros y el tercer día les correspondía a los casados. La importancia económica del pueblo queda reflejado también en las fiestas, donde siempre acudían los mejores músicos (violín, guitarra, acordeón, saxofón y trompeta entre otros), como las orquestas La Casino y La Columbia que venían desde el pueblo de Estadilla e incluso algún año subía una orquesta de ocho músicos desde Estopiñan. Celebraban una misa y después se hacia un espectacular pasacalles con los músicos tocando por las calles y todo el pueblo detrás. Más tarde se realizaba un pequeño baile en las eras de una hora y acto seguido llegaba la comida donde acostumbraban a matar un cabrito, cordero o pollo y de postres hacían unos pucheros de natillas hechas con leche de cabra que hacían las delicias de todos los presentes, también se hacía en el horno comunal unos pastillos (tortas) de espinacas que estaban para chuparse los dedos (esta torta se hacía también en otras épocas del año). Por la tarde empezaba el baile en la plaza a ritmo de pasodoble, valses y rancheras entre otros hasta bien entrada la noche. Había costumbre que los forasteros tenían que comprar el ramo para poder bailar con las mozas del pueblo.
El 13 de mayo hacían otra fiesta de dos días que eran las Santas Reliquias.

"En época de sequías se hacían unas rogativas, se bajaba en procesión hasta una balsa que había en el barranco y allí se sumergían las Santas Reliquias para pedir agua de lluvia, algunas mujeres acostumbraban a hacer el recorrido descalzas. Estas rogativas dejaron de hacerse a finales de los cuarenta o primeros de los 50". JOAQUIN FIGUERA.

La gente joven casi todos los fines de semana hacían baile con gramola en Casa Sarrau o en la escuela y a veces bajaban al pueblo de El Pueyo a realizar allí el baile. También había mucho entretenimiento con los juegos de cartas (el 7 y medio principalmente).
Los lunes bajaban a Graus (dos horas y media en burro), que era el día de mercado a suministrarse de productos y enseres que carecían en el pueblo. También a Graus iban para la feria grande que se realizaba los días 27, 28 y 29 de septiembre, siendo el primer día para la compra-venta del cerdo y las crías, el segundo día estaba dedicado al ganado mular y el último día para el ajuste de pastores y criados para la temporada.
Debido a la falta de una carretera que estaba proyectada pero nunca llegó a realizarse, la ausencia de luz eléctrica en las casas y las dificultades de abastecerse de agua de una fuente que estaba un poco retirada del pueblo y que venía escasa en temporadas provocó que los mantequeros (apodo por el que se conocía a los habitantes de Castarlenas), fueran emigrando poco a poco. Algunas familias lo hicieron al cercano Torres del Obispo, otras a Graus y a Binéfar y algunas más se marcharon a Barcelona.
En el año 1970, después de estar tres años viviendo solos, José y María de Casa Rosa, una pareja de ancianos que aguantaron sin querer abandonar su pueblo hasta que ya no se podían valer por si solos, cerraron su casa y marcharon a Graus, teniendo el honor de ser los últimos de Castarlenas.

Visitas realizadas en septiembre de 1992, junio de 1994 y noviembre de 2009.

PUBLICADO POR FAUSTINO CALDERÓN.

Así se ve Castarlenas desde Torres del Obispo, sobresale la silueta de la parroquial.




Vista del pueblo desde las eras. La imagen altiva y monumental de la iglesia sobresale entre tanta ruina y desolación.



Casa Chusepet, la primera que aparece al entrar en el pueblo. Se bajaron a vivir a Torres del Obispo.



Iglesia renacentista de San Pedro Apóstol, con vistosa galería de arcos de medio punto de ladrillo en su parte superior, y una majestuosa torre.
Adosada al templo estaba la abadía, que funcionó como escuela en su planta de arriba y la vivienda del maestro (Don Tirso), en la planta de abajo.

"Cuando ya el pueblo estaba casi vacío, el cura de aquella época vendió la campana de la iglesia al pueblo de El Pueyo por doce mil pesetas, lo que provocó un gran disgusto entre los vecinos porque aunque ya habíamos emigrado seguíamos acudiendo para las fiestas. Estuvimos en pleitos y quejas con el obispado pero nada". JOAQUIN FIGUERA.



Portada de estilo típicamente renacentista de la iglesia con columnas corintias, figuras decorativas e inscripciones en latín.



Altar mayor y entrada a la sacristía. En las ménsulas de la pared presidian el altar las imágenes del Cristo, de la Virgen y de San Pedro, hoy día desaparecidas.



Nave central, con capillas laterales, puerta principal de entrada, confesionario y escalera de acceso al coro y al campanario.



Casa Sarrau, una de las casas principales de Castarlenas, hoy su fachada principal apenas se mantiene en pie. Emigraron a Barcelona.



El Portal, símbolo del pueblo, comunicaba la parte baja con la plaza y la parte alta del pueblo. Encima se encuentra Casa Guarné (se marcharon a Torres del Obispo) y a la derecha la abadía.



El Portal, aquí se juntaban en las noches veraniegas toda la gente joven a pasar el rato aprovechando el frescor que aquí se daba. Puerta y poyete de Casa Guarné y al fondo Casa Vidal.



Casa Vidal, la más poderosa del pueblo, familia de origen infanzón, con abundantes posesiones de olivos y numeroso rebaño de ovejas. Tenían numerosos criados además de pastor para ellos solos, cuando el resto del pueblo ajustaban dos o tres pastores para todas las casas. A la derecha está la ermita de San Mamés que era de propiedad privada de esta casa.



Casa Maruja.




Casa Guardia, otra casa importante del pueblo, con señorial terraza con balaustrada de piedra.




Vista desde el campanario, donde se ve diversas casas, entre ellas Casa Sarrau en el medio, de amplios volúmenes cubierta por la vegetación. Al fondo se divisa el pueblo de Torres del Obispo y más alejado el pantano de Barasona.



Plaza Mayor, hoy día devorada por la vegetación.




Asomados al balcón de Casa Andrés viendo la plaza. Ya no se volverán a ver en ella a las mujeres sentadas al atardecer hablando de sus cosas y cosiendo, ni los vistosos bailes que se hacían en las fiestas, ni los niños jugando en los recreos de la escuela, ni los jóvenes jugando al frontón, ni ....



Casa Miquel, Casa Andrés y Casa Rivera en la plaza. Los de Miquel se bajaron a Torres del Obispo y los de Rivera a Barbastro.



Casa Rosa, la última que se cerró en Castarlenas, aquí estaba la taberna.




Casetas donde tenían los pozales para guardar el aceite.




Uno de estos pozales para guardar el aceite, estaban tallados en la roca viva y tenían unos dos metros de profundidad, en algunas casas también se conservan algunos de menor tamaño.



Enorme prensa de aceite de viga única conservada casi en su totalidad que estaba situada en Castarlenas. En la actualidad se encuentra en la plaza de la Compañía de Graus.



Magnifica fuente subterránea de Castarlenas, ya muy devorada por la maleza y de difícil acceso. En verano escaseaba el agua y racionaban a un cántaro por familia.



Curiosa piedra tallada en la roca junto a la fuente que se utilizaba como abrevadero para los mulos cuando se iba a coger agua.



Foto cedida por Paco Rivas.

Cementerio de Castarlenas. Distante casi un kilómetro del pueblo.